martes 2 de febrero de 2010

Nota luctuosa



Foro "Siglo XXI" expresa su más profundo sen timiento por el fallecimiento de

Alida de Carrera Damas

esposa de nuestro forista Germán Carrera Damas, historiador, académico de la historia y brillante ensayista.

Paz a sus restos.

Foro "Siglo XXI"


Caracas, febrero de 2010

martes 12 de enero de 2010

Foro "Siglo XXI: "Una sensación de desamparo recorre la espina dorsal de la república"







Foro “Siglo XXI” encuentra en el comienzo de año venezolano una situación de quiebre alarmante. Una multiplicación de una sensación de desamparo recorre la espina dorsal de la república. El proceso de maxidevaluación al que ha sido sometido nuestro signo monetario puede describirse como uno improductivo, dado el estado lamentable de nuestra estructura industrial y agrícola. Si bien admitimos que devaluar no es siempre malo, dado que puede hacerse en algunos casos para estimular las exportaciones y hacerlas más atractivas, en el presente caso refleja una crisis originada fundamentalmente en los desvaríos económicos, en los desatinos políticos, en los desbarajustes de política externa y en una ineptitud inocultable. Aumentará un despilfarro obviamente ineficiente y no destinado a la reactivación interna, sino dirigido a incrementar la capacidad de gasto con fines electorales, lo que, amén de las consecuencias económicas tiene una muy seria incidencia política. El recorte del espacio laboral producirá una necesaria revisión de las estructuras de costos y la persecución contra una supuesta especulación causada por la moneda devaluada conllevará a cierres y multas arbitrarias desconociendo lo que en economía se conoce como “costos de reposición”. Esto último conducirá a crisis de comercio, desabastecimiento y escasez.

Si bien la quiebra del país es evidente lo es también su quiebre. La irresponsabilidad oficial de recurrir a un gasto desesperado para obtener resultados electorales disparará la inflación, pero puede tener resultados concretos en la obtención de votos. Si advertimos antes de esta devaluación sobre las condiciones objetivas de una eventual explosión social, después de las medidas económicas tomadas la consideramos incrementada en tal manera que debemos colocar esta posibilidad junto a la realización o no del proceso electoral legislativo que absorbe la atención exclusiva de las organizaciones partidistas.

Foro “Siglo XXI” precisa su atención sobre un quiebre evidente, obvio y manifiesto entre los sectores partidistas agrupados en torno a la llamada “Mesa de Unidad Democrática” y densos sectores de la sociedad civil. Así como la confianza está desaparecida en cuanto resguarda al presente régimen, de igual manera la desconfianza está aposentada en cuanto al comportamiento de los sectores partidistas. Estos sectores miran con aprehensión la elección de candidatos, la repetición de nombres de su rechazo, un reparto entre cuadros partidistas y, lo más grave, dudas sobre los objetivos de esa participación electoral. Por su parte, el presidente anuncia los resultados electorales anticipadamente lo que conlleva a señalar que la concreción de esta “predicción” sembraría definitivamente la participación electoral en un inexorable rechazo y abandono.

Foro “Siglo XXI” observa que la participación en procesos electorales bajo un régimen dictatorial no puede ser un objetivo en sí, sino estar enmarcado en una estrategia común de resistencia. Esto es, prever las fuerzas que asistirían a respaldar un resultado positivo contra el régimen, variantes tácticas ante las condiciones desfavorables y convicción de la población de que el camino de la participación es el correcto. No observamos ninguna de estas condiciones reflejadas en el comportamiento de los sectores partidistas.

Textos legales, decisiones como el nombramiento de dos rectoras militantes del partido de gobierno, determinación de circuitos a voluntad oficial, son las condiciones bajo las cuales se marcha a las elecciones legislativas sin que se hubiese producido una resistencia necesaria. Más aún, los partidos parecen encerrados en la convicción de que al ser ellos los postulantes de candidatos la población seguirá ciegamente sus indicaciones, cuando en verdad una buena parte de la población se mantiene en estado de alerta y en posición crítica. Declaraciones de diversos voceros partidistas hablan de obtener determinado porcentaje de diputados a la Asamblea Nacional. Otros, proclaman a los cuatro vientos que esa elección será ganada. El número de votos, en verdad, no será lo determinante, lo será la distribución de esos votos en los circuitos electorales formulados para favorecer al régimen, pudiendo suceder así que los no afectos al oficialismo obtengan mayor cantidad de votos y muchos menos diputados. A esta posibilidad contribuye de manera notable la eliminación de la representación proporcional en la elección.

La oposición partidista ha escogido ya sus métodos y procedimientos para seleccionar candidatos. Las primarias han sido relegadas sólo a aspirantes por circuito y en el caso de que no haya acuerdo unitario. Es pues, absolutamente destemplado plantear una reconsideración de esas medidas que implicaría un acto de generosidad que no vemos factible. Más aún, una posibilidad de generosidad extrema de renuncia de los partidos a la presentación de sus cuadros militantes en aras de entregar la representación parlamentaria a un grupo de venezolanos de alto rango moral e intelectual suena a utopía. Por lo demás, un grupo de jóvenes aspirantes a los cargos parlamentarios está mostrando graves síntomas de electoralismo. Creemos en los jóvenes y entendemos su afán por hacer carrera política, pero en su mayoría parecen estar olvidando la gravedad del presente momento sacrificando un pensamiento en profundidad por la prisa de ejercer una candidatura.

Foro “Siglo XXI”
cumple con poner al país frente al espejo de su quiebre y llama a una reflexión profunda. La situación nacional es de profunda gravedad. El tiempo para la reflexión no se ha agotado. Es menester apelar a los mejores recursos de nuestra nacionalidad y al desprendimiento en aras de encontrar una salida global, completa, conceptual y práctica a esta situación dramática de nuestra historia.

Foro “Siglo XXI”
permanecerá en permanente debate y seguirá manifestando su opinión sobre el acontecer nacional.

Foro “Siglo XXI”

Caracas, 12 de enero de 2010



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miércoles 2 de diciembre de 2009

Foro "Siglo XXI": 2009, annus horribilis





Enfrentar un balance del año 2009 que se acerca a su fin equivale a sumergirse en uno de los períodos más dramáticos de nuestra historia. El proceso de destrucción, decaimiento, disolución y abatimiento del país ha llegado a extremos. Es imposible enumerar, pero la contracción de la economía, la violación constante de los derechos laborales, las estatizaciones alocadas que han conducido a dejar miles de nuevos desempleados, la destrucción sistemática de la propiedad agraria con la consecuencial pérdida de productividad e incremento de una economía de puertos, la presencia lacerante de presos políticos, la represión contra toda protesta, el deterioro de la salud y el acoso permanente contra la libertad de expresión, familias enlutadas por pérdidas de seres queridos en manos del hampa son algunos, apenas algunos, de los ejemplos a mencionar para definir este 2009 como annus horribilis.


Cada día se suman nuevos elementos, como la amenaza de quitar el seguro HCM a los empleados públicos, el incremento del lenguaje soez, la intervención de bancos como resultado de una evidente lucha entre mafias oficialistas, el descaro de una política exterior que nos conduce a asumir todos los elementos de un Estado paria y las amenazas bélicas contra un pueblo hermano, una interminable retahíla de desaciertos cuyo amontonamiento nos lleva a hablar firmemente de un estado de catástrofe nacional.


El deterioro de los servicios públicos básicos por falta de inversión y de mantenimiento, la inflación galopante, el desánimo general, la ineficiencia hecha gobierno, todo conduce a una Navidad que será de las más tristes y opacas que recuerden los venezolanos. Transcurrirá este período tradicionalmente de reconciliación y celebraciones en medio de una oscuridad impresionante, marcada por el hecho desafiante de una huelga de hambre a las puertas de la sede de la Organización de Estados Americanos en Caracas en procura de respeto por los Derechos Humanos de nuestros compatriotas.


El símbolo cierto de esta Navidad será el de los muchachos huelguistas. Sobre ellos deberemos mantener nuestras miradas, nuestra atención, nuestra solidaridad y nuestro respaldo.


Foro “Siglo XXI” no pretende en este texto enumerar sistemáticamente nuestros padeceres. Lo hemos hecho a lo largo de los ya numerosos documentos que hemos emitido. Lo que queremos poner en la conciencia de nuestros compatriotas es el desafío de un balance del año que se acerca a su fin, del clima general de desasosiego que afecta a la república, del desvarío incorregible de quienes fungen como nuestros gobernantes, de la destrucción sistemática a la que hemos estado sometidos y que el 2009 encarna como ningún otro año, por la alevosía de los procederes, por la eclosión final de la ineptitud, por el desbocamiento aluvional de todas las taras y miserias ahora engrandecidas a los límites de la disolución y del escarnio.


La república está por concluir un año catastrófico. En este año 2009 ha quedado en evidencia, por si alguien lo dudara, la maldad intrínseca del régimen que padecemos. Todas sus taras, contradicciones, luchas intestinas, ineptitudes y perversiones han brotado como una catarata arrastrando a la nación a tal estado que el futuro parece disolverse, que la ruina toca a las puertas, que la admonición de Dante Alighieri parece grabada en todas las entradas a este país herido.


Frente a la perversa realidad Foro “Siglo XXI” advierte a los venezolanos que este proceso de hundimiento se acelerará en el nuevo año. Estamos llegando a una situación terminal para la cual deberemos estar preparados, sobre la cual deberemos implementar el espíritu de un cuerpo social unido en procura de la salida, sobre la cual deberemos implementar nuestra condición de nación y tomar decisiones valientes y colectivas que nos lleven a superar este profundo trauma.


Foro “Siglo XXI” apela a la conciencia nacional, aletargada pero sobreviviente, para el inicio del proceso de salvataje.


Caracas, 3 de diciembre 2009


Teódulo López Meléndez

Mercedes Montero

Gustavo Coronel

Alberto Rodríguez Barrera

Oswaldo Álvarez Paz

Germán Carrera Damas

Elinor Montes

Antonio Pasquali

Adrián Segundo Pérez Grimán

Luis Betancourt Oteyza

Luis Marín

Francisco Alarcón

Consuelo Briceño Canelón

Lillian Kerdel Vegas

Milagros Ramírez

Alberto Lossada Sardi

Alberto Garantón

Rafael Monsalve Castilla

Rafael Grooscors Caballero

Antonio José Monagas Foro-Mérida

Ángel Américo Fernández Foro-Bolívar

Demóstenes Pérez

Nalúa Silva

Régulo Cerezo

Víctor Medina

Teresa Coraspe

Arturo Briceño

Amaloa Guerra

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María de Chiossone

Guillermo Meléndez

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Clondy García

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miércoles 18 de noviembre de 2009

Foro "Siglo XXI": Venezuela se ha hecho ingobernable







Foro “Siglo XXI” observa que nuestro país ha entrado en una abierta fase de ingobernabilidad. Se ha perdido la capacidad institucional de control político del cambio social y el gobierno ha visto desaparecer su capacidad de control de los objetos de su gobierno.

Estamos ante una sobrecarga de exigencias sociales que la ineptitud del régimen hace imposible de cubrir y que, por el contrario, aumenta ante el debilitamiento de la capacidad de intervención para dar respuestas favorables. Basta observar el comportamiento de exigencia de diversos y vastos sectores de nuestra población y la incapacidad del sistema político que nos rige para atenderlas.

La ingobernabilidad proviene del deficiente desempeño gubernamental que olvidó, en primer término, el crecimiento natural del país y que, en segundo término, no tomó ninguna previsión en términos de inversión y desarrollo. El gobierno que padecemos ha sido absolutamente incapaz de tomar decisiones, simples o complejas, frente a las exigencias del cuerpo social.

Las pocas decisiones que se han tomado han carecido de efectividad, han resultado derruidas por la ineptitud de los funcionarios encargados de administrarlas y, en infinidad de casos, desvirtuadas y paralizadas por la corrupción.

Aún la reacción favorable inicial hacia algunas políticas gubernamentales, de mero asistencialismo y sin concepción de desarrollo humano, ha perdido aceleradamente la aquiescencia original, aunque cabe advertir que tal aquiescencia nunca se tradujo ni implicó efectividad alguna en su diligencia por parte de los entes administradores de las mismas.

La situación de pobreza y de incapacidad nacional para un desarrollo humano sostenido no han sido alteradas de manera alguna por los subsidios gubernamentales disfrazados de cosmética, siendo así que la nación presenta sus mismas fallas dado que las políticas gubernamentales no han alterado las condiciones prevalecientes. Por el contrario, se han acentuado vicios culturales en el comportamiento de nuestros compatriotas y la incoherencia de las políticas gubernamentales las hace caer en contradicciones de tal magnitud que se anulan entre sí.

Más allá de la ingobernabilidad como concepto derivado de la situación social y económica del país, es menester mirar la situación desde un ángulo político. Esto es, la ingobernabilidad que afecta a la república proviene de la manifiesta incapacidad para introducir cambios en la marcha hacia metas políticas sin producir, como está sucediendo, una auténtica dislocación social.

Se ha perdido completamente la posibilidad de corrección en el camino que se anda. La determinación de romper al país en dos pedazos irreconciliables, mediante el apelo a la confrontación como método de conservar el poder en el ejercicio de la violencia y la ruptura de las reglas de los procesos democráticos, ha conllevado a la disolución progresiva de las relaciones entre bases sociales y representación gubernamental. De esta manera, el gobierno que padecemos carece de toda fuerza para ser seguido fuera de la que impone con el ejercicio del poder armado. Las continuas manifestaciones de desapego y exigencia indican una amenaza de ruptura que la sociedad en su conjunto comienza a ver como válvula de escape a una presión insostenible.

Resulta absolutamente improcedente llamar la atención del régimen sobre la presente situación, pues es obvia su incapacidad de preferenciar el trato con los diversos sectores en protesta y mucho menos de recoger en su conjunto las exigencias de la sociedad civil para agregarla a la acción gubernamental. Por el contrario, en su espejismo ideologizado el régimen fractura, agrede, impone y recurre a métodos inaceptables para buscar la cohesión de la nación, como es el del trajinado planteamiento de una guerra externa.

No estamos frente a un gobierno democrático de manera que las mencionadas posibilidades de baja de las tensiones están absolutamente descartadas. Ello conduce a la autonomización de las acciones sociales que hasta el momento se han mostrado inconexas, pero que contienen en sí una grave advertencia de actuación al margen de toda institución o de toda agrupación organizada. El aumento del sector informal, la violencia homicida que cobra víctimas en número impresionante y la marginalidad que se nota en la proliferación de seres abandonados a su suerte en las calles de nuestras ciudades, llaman ostensiblemente a soluciones dramáticas.

Foro “Siglo XXI” llama al país a la observación de que sólo es posible enfrentar los gravísimos problemas de ingobernabilidad mediante un proceso hacia la democracia. Ello implica un entendimiento global entre los hasta ahora factores inconexos y una definición del marco teórico y práctico que lo determinará, pues de la calidad de la transición depende siempre la calidad de la democracia que emerge. Un proceso ordenado implica desde un cambio de la cultura política como factor interno deseable hasta una determinación de lo político-jurídico, hasta la consideración detallada de la emergencia social que la ha producido.

Foro “Siglo XXI” llama a considerar los factores reales de convergencia que posibiliten las salidas pacíficas y doten a la nación de un rumbo preciso, de uno que devuelva a la población la confianza y que permita el retorno de un clima de gobernabilidad en el marco de una democracia de este siglo.

Caracas, miércoles 18 de noviembre de 2009

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domingo 8 de noviembre de 2009

Foro "Siglo XXI": Frente al bloqueo y opacidad de la información pública








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El Foro “Siglo XXI”, en atención a las circunstancias particularmente difíciles del presente tiempo venezolano que comprometen severamente el acceso y la calidad de la información en las más importantes materias de interés público, con implicaciones muy graves para el ejercicio del control ciudadano inherente a toda sociedad democrática, denuncia ante el país que el gobierno nacional está instrumentando sistemáticamente la estrategia de regimentar, poner filtros y bloquear totalmente la información para impedir el juicio crítico-valorativo sobre su desempeño.

Tras diez años de escalada autoritaria, el gobierno intenta cerrar el círculo en torno a su eje de poder para concretar una hegemonía totalitaria, para lo cual apela a blindarse contra el ejercicio crítico, impedir el escrutinio del ciudadano sobre sus actuaciones, arrojar un manto de opacidad sobre los campos claves de la gestión política-administrativa, exonerarse de rendir cuentas al país y de justificar en el espacio público sus actos, acciones, omisiones, como es deber de un gobierno serio que se reclame democrático.

A estas alturas, cuando el régimen enfila su proyecto de poder sobre el control de la educación y de los medios masivos de comunicación, es posible ya realizar un inventario desglosado por áreas de gestión pública que permiten hacer una lectura objetiva de los filtros, silencios y bloqueos de la información, así como de la calidad de la misma, en desmedro de las posibilidades de control ciudadano y convirtiendo a la sociedad en una estructura cerrada y sin oxigeno informativo.

En el campo de la salud tenemos que las políticas públicas, según datos del Cendes, están afectadas por un “blindaje de información”, lo cual gravita en el desconocimiento del impacto real de enfermedades como el dengue, la parotiditis, la varicela e incluso de la rabia selvática. Asimismo, de acuerdo a criterios emitidos por expertos del sector, se ha registrado la desaparición del Boletín Epidemiológico semanal que es la carta de navegación inmediata para monitorear el estado de la salud, pues en este terreno la premisa del gobierno es “que si no hay datos no hay problema”.

En el sector educativo, las cosas no pueden ser peores. Nunca como ahora se había registrado tan acusada dificultad para acceder a datos e indicadores de la educación. Se desconoce, por ejemplo, cómo es el proceso de contratación de docentes y cual es el monto y destino de la inversión. Las iniciativas para llevar un compendio son poco claras e inconstantes, según lo ha manifestado voceros de la Asamblea de Educación. Igualmente se reporta que en virtud de lo anterior Venezuela se retiró desde el 2003 de las mediciones internacionales en torno al tema y, por si fuera poco, no produce evaluaciones propias para generar una visión de rendimiento.

En una materia estratégica como la defensa y seguridad nacional, se advierten como no disponibles la informaciónes relativas a la definición de la doctrinas de defensa, compra de armas y equipos militares, número de efectivos en cada componente y su distribución geográfica. En un estudio enjundioso realizado por investigadores del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, se agrega además que no se tiene conocimiento de la ejecución del presupuesto de las FABV, ni de ejercicios militares nacionales y, mucho menos, sobre el contenido de los acuerdos de defensa y seguridad con otros países. Del mismo modo, nada se sabe sobre los planes estratégicos en materia nacional de seguridad y tampoco sobre la ejecución del presupuesto del Ministerio del Interior y Justicia, ni de políticas y programas frente al tráfico de armas livianas. Todo esto entroniza una capsula secreta en el campo de la seguridad y defensa, excluyendo a la ciudadanía de la discusión de políticas públicas en el área e imponiendo un cerrojo a toda tentativa de control civil sobre un tema crucial.

En el territorio de la economía que tradicionalmente ha sido rico en la exposición de indicadores para consumo público, tenemos que hay una opacidad deliberada, porque se trata de un área cuyo monitoreo permite detectar la ineficiencia y los niveles de corrupción de un gobierno. Hay un velo sutil para maquillar o deformar indicadores macro y micro económicos relativos a medición de la pobreza, calidad de vida, acceso al consumo, por ejemplo. El gobierno pretende algo así como que el impacto de las misiones entre en la composición de estos indicadores. Pero, el recurso sorpresa de reciente data al que ha echado mano el régimen, consiste en calcular el presupuesto para 2010 con precio de referencia al barril de crudo a 40 dólares, muy por debajo del valor de la cesta petrolera, para de esta manera engrosar sus inauditables fondos paralelos (FONDEN y PDVSA), recortar el volumen de recursos que corresponden a alcaldías y gobernaciones y, al propio tiempo, administrar con libérrima discrecionalidad y en el más absoluto secreto, los dólares excedentarios.

El Ejecutivo comunicó hace poco que se iban implementar 54 medidas económicas, pero cuando los ministros de economía se presentaron en TV no anunciaron ninguna en un evidente irrespeto a los venezolanos y, a falta de aquellas, lo que mostraron fue un plan de endeudamiento. Entre tanto economistas y ex funcionarios del Banco Central de Venezuela expresan públicamente que están empezando a dudar de las cifras de este organismo por la interferencia del INE con ciertas directrices que enturbian indicadores centrales como pobreza y desempleo, entre otros. Actualmente, por ejemplo, desconocemos los indicadores del PIB del tercer trimestre que de dar un segundo trimestre consecutivo con decrecimiento, nos convertiría en un país oficialmente en recesión.

En lugar relevante dentro del tema económico se encuentra el caso de la industria petrolera, la cual es inauditable. Estudios levantados por Cedice arrojan como resultado las serias dificultades para conocer el volumen de exportación petrolera o la situación del mercado interno de hidrocarburos, que el anterior Ministerio de Energía y Minas divulgaba semanalmente. Pdvsa es una verdadera caja negra, donde sólo el Ministro Presidente informa de modo monológico y no hay otra persona autorizada para esclarecer los datos.

Finalmente, en el aspecto relativo a medios de comunicación y libertad de expresión, lo más relevante en el 2009 es el cierre de 34 emisoras de radio en 11 Estados y la amenaza sobre 200 más, la apertura de un expediente administrativo a Globovisión por informar sobre el sismo ocurrido en la región central antes que los medios públicos y la agresión documentada a 47 periodistas hasta el mes de mayo.

Foro “Siglo XXI”, hace un llamado de alerta a la ciudadanía sobre las asechanzas y peligros que corre la libertad de información en Venezuela, tan golpeada como la libertad de expresión. El acceso a la información es un soporte vital en una sociedad democrática, porque es un derecho sine que non para defender todos los demás derechos. No hay información de calidad sin transparencia, y sin transparencia ni información calificada no hay contraloría social. Foro “Siglo XXI” advierte que desde el poder se está intentando configurar la anatomía de una sociedad cerrada, una sociedad opaca, donde no circule ni se distribuya la información, lo cual es una premisa para la instauración de un régimen totalitario.

Caracas, 9 de noviembre de 2009


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miércoles 28 de octubre de 2009

Foro siglo “XXI”: Una cadena interminable de agresiones a los venezolanos y sus derechos oculta tras un ropaje electoral extemporáneo



Justificar a ambos lados



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El sistema paralelo de salud llamado “Barrio Adentro” ha desaparecido en gran parte, mientras sus restos son meros centros de atención, más la ruina de los hospitales y la centralización desmedida colocan a la salud en Venezuela entre las peores del continente. A ello debe sumarse la continua emigración de médicos debido a la precariedad de los salarios y a la falta de insumos mínimos para cumplir con su tarea en las instituciones públicas de salud.

Más de un millón de venezolanos han abandonado el territorio nacional, se han ido de este país que albergó grandes inmigraciones y fue refugio de seguro para miles de exiliados que huían de dictaduras. Con ellos, buena parte de la juventud formada y especialistas en todos los campos, riqueza humana que se pierde para la reconstrucción nacional que deberemos abordar.

Fuimos testigos de otro inicio de clases con un deplorable estado en buena parte de las escuelas y con un proyecto de “celebración de fechas patrias” que distorsionan la verdad o llanamente la falsifican, del mantenimiento de presupuestos inadecuados para diversas instituciones de educación superior y la violación de los derechos de los trabajadores a quienes se incumplen sus derechos adquiridos.

La situación de la infraestructura es caótica, con el mantenimiento de la escasez de viviendas y el deterioro de carreteras y autopistas construidas para un país que ha crecido y para el cual resultan insuficientes. Así mismo, la falta de planificación urbana ha convertido a nuestras ciudades en un caos vehicular. Es obvia la mengua en todo lo que se refiere a la estructura física del país.

En el campo de la cultura se avanza solamente en un proceso de ideologización, mientras se afecta severamente a la investigación científica con hechos notorios y se excluye toda manifestación que pueda tocar los linderos de la independencia, haciendo uso para ello de argumentos irrisorios y chocantes con la libertad que debe prevalecer en el mundo de la creación.

El continuo ataque a toda iniciativa particular desanima la inversión reproductiva y deja sin trabajo a muchos venezolanos.

La Gaceta Oficial número 39.272 de fecha 25 de septiembre de 2009 declara “bienes de interés cultural” a 1216 inmuebles del Municipio Libertador, lo que permitió la aplicación de la reserva registral con la consecuente permisología previa. Esto es, el decreto se convierte en una restricción a la propiedad privada lo que hace sospechar el uso de tal declaratoria como medio de intervención violatoria del ordenamiento jurídico y como amenaza latente de expropiación.

La inseguridad sigue cobrando víctimas y los atracos y muertes se han convertido en parte de una cotidianeidad oprobiosa que hace del derecho a la vida un mero enunciado.

La inflación devora al salario real y la adquisición de los productos básicos ha pasado a ser para la familia venezolana una búsqueda en sitios múltiples y en infinidad de casos una imposibilidad. La inseguridad alimenticia corre pareja con la inseguridad personal. Los resultados están claramente reflejados en el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “Desarrollo Humano 2009”, en el cual Venezuela pasa del puesto 58 al 74, en el universo de 182 países que cubre el informe.

Las noticias de negociados y de fortunas que se inflan indican un avanzado estado de corrupción. Paralelamente se mantienen ayudas al exterior que superan al concepto mismo de solidaridad para convertirse en subsidios que compran lealtades políticas.

La lista de derechos conculcados sería prácticamente interminable. El país se desmorona ante la ineptitud de los gobernantes y ante la pasividad de los gobernados, excepción hecha de los sectores estudiantiles que aún resisten, así como de diversas manifestaciones de la sociedad civil que entienden la gravedad del momento. La situación por la que atraviesa el país, incluidos la crisis de los servicios básicos como electricidad y agua, es de clara ingobernabilidad, sólo sostenida por un uso abusivo de un Estado feudal en materia de medios de comunicación, por la represión abierta que marcha sobre diversos sectores, de manera especial sobre los trabajadores que reclaman sus derechos vulnerados, y por la reiteración de las promesas que, en algunos casos, va a acompañada del reconocimiento del fracaso, pero que promesas son y en promesas se quedan.

La actitud del autócrata ante el desastre es la de imponer una adelantada campaña electoral inexplicable, a no ser por su objetivo mismo de distracción y engaño. A 14 meses de una elección –si es que los poderes abusivos no cambian los lapsos- el país que apenas sobrevive se encuentra frente a un planteamiento absolutamente extemporáneo y que no se compadece con la grave situación nacional.

No puede perseguir otro objetivo este dislate que sacar la atención de los venezolanos de los problemas centrales que llevan a la república al borde del precipicio. El gobierno logra su objetivo al sembrar el desconcierto entre sus oponentes, al hacer brotar las contradicciones que alejan de la discusión de lo que pasa y al sembrar de nuevo la especie falsa de supuesta sobrevivencia de lo que denomina “proceso revolucionario”.

Mientras tanto, no se ha detenido en el avance de su programa interno como tampoco en el de su expansión externa. La llamada Asamblea Nacional continúa con su hemorragia de leyes anticonstitucionales, como la reciente que permite la creación de un milicia personal al servicio de un partido y de su líder, contraviniendo el espíritu de las leyes y el sentido de libertad que anima a los venezolanos. El régimen, en sus diversas expresiones de poderes cautivos, viola constantemente la Constitución de 1999.

El país se muestra propenso a seguir las farsas oficiales y entra en una campaña electoral que en sí misma tiene todos los vicios del régimen, dada la nueva Ley de Procedimientos Electorales y la discrecionalidad en la determinación de los circuitos por los cuales serán escogidos los diputados.

La artimaña de sumir al país en una campaña electoral extemporánea ha surtido sus efectos, mientras los desamparados deambulan, cada vez en mayor número, por las calles de nuestras deterioradas ciudades y el empobrecimiento de la población es explícito y notorio.

Estamos ante un doble proceso que pretende continuar su destrucción del aparato productivo nacional y que recurre a argucias de baja ralea como culpar a los centros comerciales por los efectos perniciosos de la falta de mantenimiento y de inversión, esto es, estamos frente a un proceso revolucionario que tiene como objeto destruir lo existente y sustituirlo con simples cambios de nombres y, al mismo tiempo, frente a un gobierno profundamente ineficaz, corrupto e inepto.

En estas condiciones deplorables en que se encuentra el país lo válido es plantear alternativas de proyecto nacional, análisis cuidadosos sectoriales y diagnósticos adecuados acompañados de soluciones factibles y audaces, mas no seguir como personajes encantados la supuesta flauta mágica que reduce el drama a una discusión electoral evidentemente inducida por el poder incapaz.

Caracas, 28 de octubre de 2009

Foro “Siglo XXI”

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lunes 19 de octubre de 2009

Foro "Siglo XXI": Una política exterior inadecuada a los intereses de la nación





Foro “Siglo XXI”: Una política exterior inadecuada a los intereses de la nación


Resulta imposible hablar de una “política exterior” del actual régimen. Si algo ha quedado demostrado más allá de la expresión “duda razonable”, usada en términos jurídicos, es la carencia de esta. Y más que culpar al ministerio rector en la materia por su inexistencia, hay que ver un poco más allá para darse cuenta de que ella obedece solamente a los caprichos momentáneos del dictador.


No existen, siquiera, lineamientos elementales que dicten conductas a seguir en casos predeterminados. Por ende, mucho menos los habrá en situaciones de crisis ocasionadas, la mayor parte de las veces, por arbitrariedades del actual dueño del poder. No es fácil, ni para el más experimentado diplomático, manejar enfrentamientos como los ocurridos con Colombia y Honduras, por tan solo citar dos casos, en que la voluntad del Presidente va en flagrante violación del derecho internacional.


En ambos casos, se trata de la más abierta y descarada injerencia en los asuntos internos de ambos países. ¿Cómo pueden pretender algunos países debidamente dirigidos, aleccionados con la expectativa de futuros negocios o financiados por el personaje en cuestión, dictar normas sobre asuntos internos de otro país que cumple los requerimientos de su propia Constitución? ¿Es aceptable, desde algún punto de vista que fuere señalar a otro país qué puede o debe hacer dentro de sus fronteras?


Ante esta situación, que comienza a causar serios problemas en Itamaratí, una de las Cancillerías más serias, hasta ahora, del continente, ¿con qué cuenta Venezuela para enfrentarla?


En primer lugar, la Casa Amarilla, nombre de la vieja casona con que se designa en Venezuela a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha sido desmantelada paulatinamente, reemplazando a funcionarios con años de experiencia por militantes del “proceso”, en muchos casos ignorantes hasta del uso de un lenguaje acorde con las circunstancias y cuya misión es la de llevar al exterior el proyecto del régimen por cualquier medio posible, obviando las normas que establece la Convención de Viena. La mayoría de quienes quedan lo hacen buscando promociones oportunistas y evitando levantar olas a fin de garantizar su estabilidad económica. Los tradicionales consejos de consultas, como la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores., por ejemplo, desaparecieron por obra de un plumazo.


Si a esto sumamos la asesoría de funcionarios cubanos, libios e iraníes, países que en la historia reciente (Irán tuvo una excelente Cancillería pre-Khomeini) no han demostrado mayores aciertos, tenemos que la Casa Amarilla se encuentra verdaderamente desarmada y sin planificación ante los eventos que ocurren en el mundo actual. La “política exterior” del Presidente radica en un acercamiento temerario a las dictaduras más oprobiosas del mundo, lo que incluye una nefasta coincidencia antisemita con el régimen iraní, y un acercamiento de conveniencia para sus planes personales con el África subsahariana. Y de conveniencia porque, agotado su repertorio ante países con lineamientos serios, busca extender su papel de “liberador de pueblos” hacia ese continente con miras a ser apoyado por esos países en cualquier descabellada proposición que, en algún momento, más temprano que tarde, presentará ante los organismos internacionales, independientemente del hecho que estos mismos organismos, al acoger posiciones favorables a su opinión (v. gr. Honduras) se desprestigian cada día más y menos valor y fuerza tienen sus resoluciones que incumple el propio gobierno venezolano cuando no son de su gusto, sin que medie, siquiera, una sanción moral.


Esta política de “acercamiento” a África –no a los países que en ese continente sobresalen por méritos propios y sí a países que tambalean desde su independencia de las potencias coloniales- va en desmedro de los verdaderos intereses de la nación. La apertura desmedida de misiones diplomáticas allí sin un estudio de los posibles resultados que lograrían dichas misiones demuestra que es una sencilla y muy simple compra de países-voto sin miramientos del costo que esto acarree a nuestro país. Y si a esto se suma la ausencia de personal capacitado para cumplir las funciones inherentes a una embajada, tenemos que el dispendio alcanza cifras verdaderamente preocupantes. De notar, además, que si, en efecto, fuese en términos de una “cooperación” (mal entendida, por supuesto) hacia países menos afortunados, sería válido recordar que los miles de millones de dólares que, a modo de expiación, han enterrado allí las antiguas potencias coloniales, invariablemente han ido a parar a los bolsillos de la élite gobernante.


Y como corolario, la actitud constantemente desafiante de camaradería con los gobiernos “forajidos” más notorios del planeta y el empeño perenne en crear conflictos con otros gobernantes norte, centro y suramericanos para distraer la mirada de los conflictos internos, no hace augurar una futura política exterior ni hábil, ni inteligente ni adecuada a las necesidades de la nación. Igualmente cabe mencionar la tolerancia complaciente con movimientos narcoguerrilleros que encuentran en nuestro territorio aliviadero y asistencia.

La unipolaridad surgida con la caída del Muro de Berlín se deshace en el interregno que conduce al mundo global. Pareciéramos marchar hacia un mundo no-polar. La regionalización, y en muchos casos localización, de los procesos es incomprensible para el régimen venezolano, como queda demostrado con el proceso destructivo de la unidad económica andina, lo que ha permitido la expansión del sueño brasileño de alzarse como delegado del imperio norteamericano replegado y ejercitarse como nuevo factor determinante en el mundo latinoamericano, como queda demostrado con el uso indiscriminado de su embajada en Tegucigalpa.


La inexistencia de una política exterior que merezca tal nombre conduce al uso abusivo de la petrochequera como único recurso de logro de influencia circunstancial. Venezuela se muestra simplemente como el exportador de un proyecto ideológico trasnochado e incoherente, como la disociadora de los vínculos lógicos de nuestro intercambio comercial, como una exportadora de agricultura de puertos también sujeta a los caprichos del gobernante y a las alianzas circunstanciales que teje imaginándose un liderazgo que se transforma en caricatura, tal como lo demuestra el creciente rechazo a su verborrea, una que en cada ocasión provoca bostezos y cansancio.


Se hace necesaria la conceptualización y puesta en práctica de una política exterior venezolana que responda a los influjos de un mundo en transformación acelerada. Ello implica el reconocimiento de una sociedad civil supranacional, la aceptación de los términos democráticos inherentes a una integración regional (caso Mercosur), la negociación seria en materia integracionista y que supere el planteamiento audaz y demencialmente ideologizado, el aumento de nuestra capacidad negociadora en una situación que reclama modificación urgente de las instituciones internacionales de postguerra. Foro “Siglo XXI” advierte que no tener una política exterior en el mundo de hoy equivale a un hundimiento de Venezuela en el foso de los países marginales y señala esta carencia como de una gravedad extrema, comparable con la inseguridad en el plano interno.

Caracas, 19 de octubre de 2009


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